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¿ Qué
sería de nosotros si no hubiera ojos para mirar?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera oídos para oír?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera sentidos para sentir?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera el tacto, el paladar?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera el alma?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera el corazón?
¡ Pobres amantes, trovadores, poetas, pintores, músicos, fotógrafos,
cantantes!
¡ Qué pena de los enamorados, de los maestros, de los profesores, de los
webmasters, de los diagramadores!
¿ Cómo se sentirían los compositores, los autores, los seresteros y sus
amores?
¿ Cómo se sentirían los cineastas, los actores, los escultores, los
sonãdores?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera el beso robado, el flirteo, el novio?
¿ Qué sería de nosotros si las relaciones no tuvieran lealdad, clareza,
nostalgia, celos y fidelidad?
¿ Qué sería de nosotros si no hubiera cariño, orgasmo, ardor, olor y
sabor?
Moriríamos desnutridos, a pesar de obesos, pues nos llenaríamos de
chocolate y merengue; algunos, de vinos, cerveza y wisky; otros, de mil
diversos bocadillos, para intentar rellenar el vacío de la vegetatividad
de vivir sin sentimientos.
¿ Qué sería de mí, Dios mío, si no pudiera escribir mi alegría, en algunos
momentos, mi agonía; en otros, el nacer de un nuevo amor?
¡ Bendito Padre Omnipotente que nos creó distintos de los vegetales, nos
dio además de la vida, el don divino del Amor!
A cada día a Vos me dirijo diciendo:
¡ Gracias, Señor!
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