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Estoy en la
vida para cuidar de ella.
Estoy en la vida, viviendo.
Estoy en la vida para cuidar de los que
me son queridos.
Estoy en la vida soñando los sueños
de ellos y los nuestros.
Estoy en la vida, amando e siendo alimentada por el amor de estos
Mis amores…
Soy compartimientos, el mejor, pedazos distintos: madre, hermana,
tía, prima, sobrina, amiga, mujer, ciudadana, ex y futura…
La maternidad es el pedazo mayor.
Desde niña soñaba con tener hijos, educarlos, enseñarles, ofrecerles
las oportunidades que no tuve, pasarles toda mi vivencia,
transmitirles el conocimiento que acumulé.
Cada uno de ellos fue llegando, cambiando la idea que tenia sobre la
maternidad.
Al ver mi primer hijo, tomarlo en los brazos, fui invadida por una
sensación intensa, profunda, jamás experimentada. Era integración,
alegría, Paz…Él era exactamente lo que siempre había soñado: piel
clara, labios rojizos, mejillas coloradas, hasta papadita para yo
mordisquear.
Viví en las nubes durante más de un año. Me despertaba con su
balbuceo
Alegre y al llegar a su cuarto era regalada con el más linda sonrisa
desdentada! Horario, menú, visitas al Pediatra, popitas que se
perdían rápidamente… a primera carcajada, verlo sentarse, su gatear,
sus primeros pasos, la primera palabra…
Creo que ese tiempo fue el tiempo en que me sentí poderosa! Me
sentía capaz de todo y para todo.
Incorporé el mito de Madre: ella todo sabe, todo resuelve, todo hace.
Arrogancia que terminaría en la primera crisis de Asma!!!! Descubrí,
que a pesar del amor infinito, yo no era portadora de la capacidad
divina.
Me vi asustada, pequeña, vulnerable. Descubrí que ser madre no me
tornaba apta para proteger a mi hijo del mundo. Descubrí que
precisaba aprender a ser madre y que estaba delante
de un
aprendizaje sin maestros.
Fue en este tiempo que me torné gente, una simple y factible mortal,
con la responsabilidad de una vida
Que se iniciaba en mis manos y sin ningún poder extraordinario.
Confieso que sentí pánico.
Entendí que mi hijo era quien tenía el poder de enseñarme a vivir.
Él es lucha, ternura, comprensión, paciencia, amor.
Mi hija que llegó un año y medio después, vino encargada de terminar
de vez con mi megalomanía. Era frágil…duró 10 meses…me enseño 1.000
años! Trancada con ella durante 10 meses de noche, conocí mi
potencia, mi impotencia, mi miedo, mi dureza, mi frialdad, mis
ángeles y mis demonios. Ella se fue y yo me quedé para aprender más
y más.
Y llegó mi niño travieso, que me cobraba a cada momento atención
redoblada. Me enseño la importancia de la ley, de la disciplina, del
orden e del desorden, de la certeza y la duda. Con él ratifique algo
que siempre creí: el amor y la verdad son fundamentales. Él es
irreverencia, fuerza, determinación, curiosidad.
Que privilegiada que soy, recibí una niña que todavía hoy me enseña
el difícil arte de ser mujer. Ella es fibra, alegría, ternura, razón,
pasión.
Ella es mujer.
Y aprendí que todos los demás amores son pasajeros, solo el amor de
madre e hijo es eterno.
Ser madre es usar creatividad. Es descubrir una fuerza insospechada.
Es aprender más que enseñar.
Es previsibilidad y alternativa.
En escuelas se forman técnicos, doctores, artistas, comunicadores…
¿Dónde está la escuela que forman Madres?
La Madre se forma con el cotidiano convivir con el hijo: en el
llanto, en la fiebre, en la sonrisa, en la lágrima, en el dolor, en
el miedo, en el primer dientito, en la fiestita de fin de curso del
Jardín, en la primera menstruación, la primera erección, la primera
discoteca, el primer novio, la última decepción amorosa.
En verdad la Madre jamás se forma. Es siempre nuevo, siempre actual,
siempre aprender, siempre soñar, siempre realización, siempre
ejercicio de ser, siempre presencia, siempre nostalgia, siempre fe…es
Siempre… siempre…
Madre es eterna espera: esperamos cada etapa a ser vencida por el
hijo, cada victoria, cada salida, cada regreso…esperamos…esperamos…
Madre es torcida vibrante: en el baile, en el juego, en el examen de
ingreso, en el concurso,
en la sala de espera.
Madre es dulzura infinita.
Madre es intrépido guerrero que enfrenta hasta la muerte en defensa
del hijo.
Madre es un pañuelo haciendo ademanes en el anden, en el aeropuerto,
en la estación de autobús…es pañuelo haciendo ademanes…
Madre es firmeza y flexibilidad.
Madre es osadía.
Madre es coraje.
Madre es alegría.
¿Hijo? Amor, maestro, motivo, respuesta, vida, viaje, camino,
llegada, sueño, historia, verdad, delirio,
conciencia, eternidad.
No soy más arrogante o megalómana. Con la conciencia que ellos me
dieron, solo puedo afirmar que soy una simple mortal, que tuve el
privilegio de ser escogida por Dios para ser Madre de los más
perfectos hijos del mundo!
¿Y esto es por acaso alguna especie de delirio?
No, es la más pura verdad.
Las madres saben lo que digo…y los hijos también!
Beatriz Bianchi vertió la poesía.
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