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Enamorarse es perderse en un mirar
Y en ese mirar encontrarse.
Enamorarse es redescubrir la vanidad
Y creer perenne la felicidad.
Enamorarse es un estado de euforia,
Es ver belleza donde nunca se veía,
Despertarse con el canto del sabiá,
Ver lechuzas volando a medio día.
Enamorase es fantasía.
Es inclinarse en la ventana para escuchar la serenata,
Viviendo en la selva de piedra,
En pleno vigésimo primer piso,
Donde no hay lechuzas, ni de noche
Ni de día, ni serenata, ni el sabiá.
Enamorarse es temblar al oír la campanilla,
Sea de la puerta o del teléfono o del monaguillo
Cuando en la misa el padre la hostia levanta,
Imaginando que es el llamado del amado,
Que llega para besarnos.
Enamorase es derretirse en besos interminables,
Levitar y oír campanillas
Cuando nos brazos del amado se anidan.
Enamorarse...
Enamorarse...
Enamorarse...
Es conjugar el verbo amar,
Con pureza,
Sin planes,
Ninguna censura,
Sonreír con el corazón
Caminando por la calle,
Como si ella fuese
La pausa de una canción.
Enamorarse es apasionarse por la vida
Y creer que la tristeza
Se fue definitivamente,
Que todos los caminos son floreados,
Que todas las casas son hogares,
Todas las noches tienen resplandores de luna llena,
Toda el agua es cristalina,
Que el amor nunca termina.
Enamorarse es amar al amor,
Este él en cualquier cuerpo,
Pues toda enamorada es Princesa,
Y los dos se ven
Con los ojos hermosos de amar.
Enamorarse es trasbordar de amor
Y
Amar,
Amar,
Amar,
Enamorar es vivir en ti
Y
Amar...
20 de mayo de
2002
Beatriz Bianchi vertió la poesía
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