|
Me
siento callada a tu lado, mientras tú juegas con las teclas de mi viejo
piano.
Notas aisladas se van difundiendo en el aire.
Tu expresión prueba que estás trabando contacto con este instrumento para
ti desconocido. En mí, los sones familiares penetran calentando mi corazón
con dulces recuerdos. Piano de mi madre, testigo de innúmeros momentos
míos y de mi familia.
Desde hace 18 años vive conmigo en mi casa. En mi niñez hizo parte de los
saraos los sábados. En mi adolescencia tocó declaraciones de amor en ritmo
de Bossa Nova. En él, mi hijo Guga tocó Fascinação y me fascinó. Hoy hace
un arreglo musical para un amor maduro que encanta mi vida.
¡Cuánto vivir y revivir en este instante único!
Miro tu cuerpo erecto, tus manos empiezan a martillar el teclado,
fisonomía cargada. Tú y el piano encerrados
en un mundo de sones y
recuerdos.
Yo viajando en nostalgias.
Tu expresión se cambia gradualmente... Tú y mi viejo piano empiezan un
noviazgo.
Viajo en añoranzas y al mismo tiempo me entero más un poco de ti.
Tocando Laura tu mirada se llena de nostálgica ternura; Corcovado hace tu
cuerpo iniciar bamboleo sincopado; Canção para um homem no espaço te
relaja en definitivo.
Ahora tú y mi piano están irremediablemente atados, haciendo un sólo
cuerpo musical. Tus dedos acarician el teclado que responde con sonidos
delicados y profundos.
Mis ojos consiguen ver el sentimiento cálido que viene de tu corazón
enamorado.
Estas manos que hacen de mi cuerpo instrumento musical, provocan cantos y
odas al placer... Estos dedos ágiles que punteando mis espaldas, me hacen
emitir notas agudas y delirantes... Este toque que desencadena sinfonía en
mi cuerpo sedento de ti...
Pruebo ternura, deseo y celos. ¿Quién es Laura? ¿Con quién tú oíste
Corcovado? ¿Qué mujer llevó mi Hombre al Espacio?
Tú me miras y toda la duda se disípa. No importa lo que cada uno de
nosotros vivió. Lo importante es aquello que hoy nosotros sentimos,
teniendo por testigo mi viejo y querido piano.
Música en el aire...
Febrero/2000
|